Parashat Vayetzé “Y vio Rajel que no paría para Yaakov y envidió Rajel a su hermana, y dijo a Yaakov: ‘Dame hijos, y sino, me muero’. Y se irritó Yaakov contra Rajel y dijo: ‘Acaso soy yo en lugar de Dios que te he negado el fruto de tu vientre’” (Bereshit 30:1,2)
La Torá nos enfrenta nuevamente a una de las tragedias humanas más duras, como es la imposibilidad de tener hijos. Vemos la desesperación de Rajel y vemos una actitud dura de su esposo Yaakov. ¿Por qué Rajel le pide a su esposo de esa manera y por qué Yaakov reacciona así?
Había una vez una pareja que llevaba 5 años de casados y no habían podido tener hijos. Apelaron a los doctores de la época, los cuales contaban con escasos medios para poder solucionar el problema. Un conocido les recomendó ir con el Maguid de Mezritch a recibir una bendición de él, que seguramente les traería el ansiado hijo. Viajaron unos cuantos días y llegaron con el famoso Rebe. El gabai del Rebe los hizo pasar. El Rebe los recibió amablemente y les preguntó a que se debía su visita. “Estamos desesperados”- le dijo la pareja.”Hace cinco años que estamos casados y no podemos tener hijos, ya recurrimos a todos los médicos y ninguno pudo resolvernos el problema. Ante nuestra desesperación, un pariente nos recomendó que vengamos con usted y que seguro con su bendición íbamos a tener hijos. De repente el semblante del Rebe cambió, frunció el seño se puso serio, fría y tajantemente les dijo: “Yo no los puedo ayudar, nada tienen que hacer aquí” y les hizo señas para que se retiraran.
Sorprendida la pareja, bajaron sus cabezas y se retiraron.
En el hall de entrada la mujer no pudo contener su angustia y se hecho a llorar, levantó su mirada al cielo y dijo: “D-os, los médicos no nos pueden ayudar, el Rebe tampoco puede, la última esperanza eres tú, no me abandones en mi dolor, D-os ayúdame, ayúdame”. En ese preciso instante salió el Rebe y con una sonrisa en su rostro, le dijo a la señora: “Esto es lo que estaba esperando de ti, fuiste con los médicos y conmigo pero te olvidaste de lo más importante, de ir con Él, yo te bendigo para que D-os responda afirmativamente a tu pedido”. Al siguiente año la mujer dio a luz una hermosa niña.
En el comienzo de la parashá de Toldot, la Torá nos cuenta que Rivká era estéril, Itzjak pidió por ella y Dios le dio un embarazo. Rajel creyó que así también era responsabilidad de su marido pedir para que ella pudiera quedar embarazada, pero en lugar de pedirle a su marido de buena manera, prácticamente lo culpó de esta situación. Cuando Yaakov escuchó el reclamo se extrañó muchísimo de la actitud de Rajel, ¿Acaso Rajel se olvidó que Dios es la solución?, ¿Acaso no le debería pedir a Dios que la ayude? Y a raíz de esto es que se enoja, al ver la poca fe de su esposa, cosa que nunca había visto en su casa.
Sin embargo de acuerdo a la literalidad del texto podemos aprender una gran enseñanza para nuestras vidas. Si cuando tenemos un problema, en lugar de pedir ayuda o expresar nuestra frustración, culpamos a los demás, seguramente vamos a obtener la respuesta contraria a nuestras expectativas.
Si Rajel le hubiera pedido a Yaakov directamente que por favor pidiera por ella, seguramente Yaakov hubiera cumplido la voluntad de su amada esposa. Una actitud positiva y conciliadora genera una reacción acorde, nunca lo olvidemos.
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