Parashat Jaiei Sara
“Y la mujer era de hermosa apariencia, virgen y no había conocido varón” (Bereshit 24:16)
Cuando Eliezer, por orden de su amo Abraham, va a buscar una esposa para Itzjak, le pide a D-os que lo guíe con ciertas señales para indicarle quien es la mujer apropiada para Itzjak. Apenas termina de rezar se le aparece Rivká y la Torá la presenta según las palabras antes mencionadas.
Preguntó Rabí Iojanán (Midrash Rabá 60): Si la Torá nos revela que Rivká era virgen ¿para qué necesita decir que ‘no había conocido varón’? Y contesta que Rivká, a pesar que rutinariamente salía a la vía pública a traer agua, nunca recibió ningún ofrecimiento indebido de ningún hombre.
Aparentemente esto no es una alabanza para ella, sino más bien para los hombres de su ciudad que parecerían ser hombres decentes.
¿Qué mérito adicional viene esto a enseñarnos acerca de ella?
Hacía ya un tiempo que se rumoreaba que Abraham, el comerciante de diamantes, estaba metido en un negocio sucio de contrabando. Misteriosamente había cambiado su auto por uno lujoso Jaguar y se había mudado a una Mansión de un millón de dólares. Cuando su Rebbe se enteró lo mandó a llamar. -¡Abraham! Estoy tan extrañado de ti, no puedo creer lo que se rumorea, eres una deshonra para nuestra comunidad, te pido que no asistas más. -Pero Rebbe- se quejó amargamente Abraham - ¡Esos rumores no son verdad! -¿Noj emes zol es zain? (¿También debería ser verdad?)- le contestó sorprendido el Rebbe.
Rab Meir Shapiro de Lublin (1887-1933) en su libro Nitzotzei Or HaMeir explica que si nadie le ofreció a Rivká hacer algo indebido es porque ella con su comportamiento recatado no daba lugar a ello.
La Torá nos enseña a través de Rivká a hilar más fino en el comportamiento humano. Aquí se aplica el dicho: “No hagas cosas buenas que parezcan malas (o no tan buenas)”. Los malos entendidos a veces se dan por actitudes equivocadas a pesar de las buenas intenciones.
El Sabio Yosei Ben Iojanán, (Pirkei Avot 1:5) decía: “No hables de más con la mujer”; puede ser que esto no implique nada malo ¿pero qué mensaje se pudiera estar entretejiendo detrás de una larga y distendida charla?
También Rabí Akiva dice allí (3:17): “Las burlas y la frivolidad acostumbran al hombre a la promiscuidad”. Un ambiente de frivolidades quizá no implica directamente pasar los límites, pero no conduce a nada bueno tampoco.
Este concepto es válido en muchos otros aspectos de la vida, como en lo comercial, en las relaciones humanas o en lo espiritual. Excepcionalmente habrá quien es calumniado sin ningún motivo de peso, pero la generalidad sigue esta regla. Si alguien le comenta a otro acerca de sus reacciones violentas, quizá esté exagerando, pero las reacciones fuertes existieron, si no ¿Qué sentido tiene ese comentario?
El Rab Shapiro destaca que Rivká era justamente el ejemplo ideal de este concepto, no sólo no se comportaba indebidamente, sino que además sus actitudes eran coherentes a sus principios.
No en vano es ella la segunda de nuestras matriarcas. |