Parashat Nóaj “Y vio D-os que la tierra era corrupta, pues todo ser viviente se había corrompido en su camino en la tierra” (Bereshit 6:12)
Luego de diez generaciones desde la creación del mundo, la generación de Nóaj llega al cenit de la corrupción y D-os decide destruir la tierra para comenzar desde cero.
¿Qué es lo que llevó al mundo a esta desgraciada situación? ¿Cuál fue el factor fundamental que generó la corrupción?
Un hombre que era muy avaro llega a su casa y la esposa le dice que el pollo se echó a perder, que hay que tirarlo. -¿Tirarlo?- dice sorprendido el avaro- ¿por qué no se lo damos al vecino pobre que hace tiempo que no tiene para comer un pollo? Se lo da al vecino que lo come y se enferma. El avaro va a visitarlo al hospital, luego el hombre muere y va a la levaye. Regresando del panteón pasa por la casa del difunto a dar las condolencias. Cuando vuelve le dice a su esposa. -¿Nu?, ¿tú querías tirar el pollo? Cuatro mitzvot cumplimos con él. Dar tzedaká, visitar a los enfermos, acompañar al muerto y dar condolencias a los deudos.
Según vemos en la formulación del versículo, el énfasis está puesto en la palabra “darkó”, es decir, “su camino”, en esa generación cada uno tenía su propio camino, su agenda personal, aunque eso implicare arruinar la vida a los demás.
Una sociedad egoísta genera corrupción a todos los niveles desde el que recoge la basura hasta el más alto dignatario. La justicia y la paz están sustentadas en el respeto al derecho ajeno. Sólo pensando también en el prójimo existe la posibilidad de subsistir.
En la generación de la Torre de Babel no hubo destrucción masiva ya que allí salieron a construir una torre para poder luchar contra D-os, pero estaban todos juntos, con un perverso fin, pero todos juntos. Por lo tanto D-os los separó para que no pudieran terminar su torre, pero socialmente pudieran haber continuado juntos.
Nuestra sociedad se aproxima a las circunstancias de la época del diluvio, cada vez más los hombres piensan en sí mismos y se alejan del prójimo. Quizá D-os no necesite mandar un diluvio, sólo debemos esperar que el egoísmo del hombre se cause su propia destrucción, con armas de destrucción masiva, con hambre o miseria, todavía estamos a tiempo de revertir la realidad. |