Sheminí Atzéret
El calendario de las festividades judías establecidas en la Torá, consta de seis conmemoraciones. Las fiestas de la peregrinación, Pésaj, la fiesta de la libertad, Shavuot, la fiesta de la entrega de la Torá, y Sucot, que como su nombre lo indica, nos recuerda la milagrosa supervivencia del pueblo de Israel en el desierto viviendo en unas cabañas primitivas. A su vez se suma al final de los siete días de Sucot, la fiesta de Sheminí Atzéret, que significa literalmente, octavo (día) de abstención. También conmemoramos Rosh Hashaná y Yom Kipur, cuando somos juzgados por D-os. Si analizamos las fiestas de peregrinación vemos un patrón interesante. Pésaj dura siete días, mientras que Shavuot uno sólo. También Sucot es siete días pero Sheminí Atzéret sólo uno. ¿A qué se debe esta diferencia? ¿Acaso Shavuot no debería ser también de siete días? ¿Cuál es el sentido de Sheminí Atzéret? ¿Por qué también dura sólo un día? Sheminí Atzéret cierra un periodo intenso de espiritualidad de siete días, de Sucot. Tiempo que se pasaba mayoritariamente en Yerushalaim, cerca de Beit Hamikdash. Un tiempo en donde festejamos con D-os luego de haber sido perdonados en el día de Kipur, una fiesta de una elevación espiritual muy especial, que nos recuerda esa relación tan singular de protección de D-os a nuestros antepasados en el desierto. Durante siete días estuvimos ocupados cumpliendo las mitzvot de la Sucá, de las Arvaat Haminim (Cuatro especies) y las ofrendas (En la época que el Beit hamikdash estaba construido). Pero cuando llega el momento de la despedida, de regresar cada uno a su hogar, D-os no desea que nos vayamos, es más anhela que nos quedemos un poco más junto a Él. D-os, explica el Midrash, nos dice: “Me es difícil la despedida. Paren por favor, les ruego se queden conmigo un día más”. En ese día no hay ninguna mitzvá en especial, sólo la satisfacción de estar con D-os, apartados de todo lo material. Cuando salimos de Egipto, obtuvimos nuestra libertad, pero ésta no era la finalidad de la salida. D-os quería entregar al pueblo de Israel la Torá, el sentido de su existencia. Para ello el pueblo se tuvo que preparar sacudiéndose los 49 niveles de impureza en los cuales estaban sumergidos para así obtener los 49 niveles de pureza. Al finalizar este proceso recibimos la Torá, el día 50 desde la salida de Egipto. Ese día sería el octavo día de la fiesta de Pésaj después de un proceso de 7 semanas de 7 días. En ese octavo día recibimos la Torá. Así lo expresa el versículo: “Contarán para ustedes desde después del día festivo (Pésaj), desde el día de traer el omer que será mecido, siete semanas íntegras. Hasta el día posterior de la séptima semana, contaréis cincuenta días, y ofreceréis ofrenda nueva para El Eterno”. Vemos entonces la conexión directa entre Pésaj y Shavuot. Por esta razón es que los Sabios llamaron a la fiesta de Shavuot también Atzéret, mostrándonos la relación que hay entre Sheminí Atzéret, el día octavo después de Sucot, y Shavuot, el día octavo después de siete ciclos de siete días después de Pésaj.El número ocho en el judaísmo representa lo sobrenatural, siete son los días de la creación, en el octavo día se hace la circuncisión, acto que va más allá de la creación. Implica una relación especial con D-os. También cuando se inauguró el Mishkán, el Templo móvil en el desierto, se llevó a cabo en ocho días, siete de preparación, y el octavo fue cuando la presencia Divina se posó sobre el Mishkán simbolizando la aceptación de D-os a toda esa obra y la voluntad de D-os de residir entre su pueblo. Lo sobrenatural sobre lo natural. Por lo tanto vemos que ese octavo día, tanto del proceso de Pésaj como de Sucot representa una relación especial con D-os. En Shavuot recibimos la Torá y ese día no tiene ninguna mitzvá en especial, sólo el hecho de regocijarse con D-os a través de la Torá. No es casualidad, entonces, que los Sabios hayan puesto en Sheminí Atzéret, la conmemoración de la alegría de la Torá (Simjat Torá) ya que es muy parecido Sheminí Atzéret a Shavuot, en ese día no hay ninguna mitzvá en especial, sólo estar con D-os y que mejor que a través de su Torá. Todo esto nos enseña que la cúspide de las fiestas de Pésaj y Sucot son Shavuot y Sheminí Atzéret respectivamente. Durante siete días nos relacionamos con D-os a través de actos materiales, ya sea comer matzá y habitar en la Sucá pero en el octavo día entramos a una dimensión distinta, más espiritual, que trasciende la materia y nos une de una manera verdadera a D-os, una conexión solamente espiritual. Una relación de esta intensidad no se puede sostener por más de un día. Por lo tanto, cuando llegue este viernes Sheminí Atzéret, debemos sentir que tenemos una nueva oportunidad de salir de lo natural y entrar a una dimensión de lo sobrenatural, una unión con D-os como no hay otra. Quiera D-os que esta experiencia nos inspire para el resto del año y conserve en nosotros esa voluntad de estar apegados a D-os, como dijo el Rey David: “La cercanía de D-os es buena para mí” (Tehilim 73:28) |