Parashat Pinjás
“Y se pararon las hijas de Tzelofjad... delante de Moshé, Elazar HaCohen y los príncipes y dijeron: “nuestro padre murió en el desierto y él no perteneció al grupo de Kóraj que se reveló contra D-os, sino que falleció por su propia falta y no tuvo hijos. ¿Por qué el nombre de nuestro padre será omitido de su familia sólo por no haber tenido un hijo varón? Entréganos una parte de tierra como herencia entre los hermanos de nuestro padre. Moshé presentó el caso de ellas delante de D-os” (Bamidvar 27:2-5) La ley de herencia de tierras especificaba que debían pasarse las tierras a un hijo, no a una hija. Las hijas de Tzelofjad, según lo establecido, no deberían heredar una porción de la tierra. Pero en una situación sin precedentes, las hijas de Tzelofjad, por su gran amor a la tierra de Israel, pidieron una revisión del caso. Ellas se presentaron delante de Moshé, Elazar el Cohen y los príncipes de las tribus y pidieron que lo que era de su padre pasase a ellas. Moshé decide consultar con D-os lo que debería dictaminar en este caso.
El Rab Abraham Itzjak Hacohen Kuk pregunta ¿Por qué tenían que venir delante de todos, no alcanzaba con preguntarle a Moshé solamente? Y si Moshé sabía las leyes de la Torá ¿qué necesidad tenía de preguntarle a D-os?
Contesta el Rab Kuk que las hijas de Tzelofjad sospechaban que Moshé pudiera tener cierta parcialidad en su juicio ya que el padre de ellas murió en una de las tantas disputas contra Moshé, por lo tanto se presentaron también delante de Elazar y los príncipes. Moshé entendió la situación y pensó para sí mismo, “yo estoy condicionado en este caso por la situación de este hombre, le preguntaré a D-os para que Él decida y no vaya yo a ser parcial en mi respuesta”. Una vez más Moshé nos demuestra su grandeza y honestidad bajo todas las circunstancias.
¡Un ejemplo digno de imitar! |