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Parashat Kóraj “Moshé mandó a llamar a Datán y Aviram hijos de Eliav, pero ellos respondieron: “No iremos”” (Bamidvar 16:12) Esta parashá es una de las más trágicas de la Torá. Luego de que los espías trajeran un reporte negativo de la tierra de Israel y desalentaran a todo el pueblo D-os decretó que esa generación no entraría a Israel y morirían en el desierto.
Un encumbrado jefe de la tribu de Levy, Kóraj, y dos distinguidos miembros de la tribu de Reubén, Datán y Aviram, aprovechando el descontento general, comienzan una rebelión contra los líderes, Moshé y Aharón. Moshé es quien lidera la negociación para evitar una nueva tragedia en el pueblo. Moshé toma la iniciativa de llamar a Datán y Aviram para tranquilizarlos y explicarles su error. Explica Rashí acerca de esta iniciativa que de aquí se aprende que no se debe sostener contiendas y se debe hacer el esfuerzo de apaciguar a las partes. ¿Por qué esta insistencia de Moshé? Un hombre pobre fue a la casa de un rico muy avaro. Tocó varias veces la puerta hasta que el rico le abrió.
-¿Qué quiere de mí?- le dijo el rico despectivamente. -Tengo una familia grande en la casa y no tenemos para comer, por favor ayúdeme. -No se quién es usted y no le puedo dar nada- le dijo, pegando un portazo que por unos centímetros y no le pegó en la nariz. Se volvió a escuchar el golpe insistente de la puerta. El rico volvió a abrir y grande fue su sorpresa de ver al pobre parado allí nuevamente. -¡No le dije que no lo conozco y no lo voy a dar nada! Y aventó nuevamente la puerta. Por tercera vez se escucharon los golpes. El rico, no creyó que sería nuevamente este hombre, pero sus estimaciones lo engañaron, cuando abrió la puerta allí estaba parado el mismo pobre. -Por tercera vez le repito que no lo conozco- le gritó y cuando iba a cerrar la puerta, el pobre le dijo rápidamente. - Eso excusa no es válida, ya nos hemos visto tres veces. Es sabido de acuerdo a la jurisprudencia judía que algo que se hace tres veces adopta un estado de estable, se le da el reconocimiento de que es ya un hecho. Por ejemplo, quien ocupa en un Shul un lugar tres veces seguidas se asume que ese lugar le pertenece en su uso a esa persona.
El Jatam Sofer explica que a pesar de que Moshé ya había tratado de apaciguar la situación tres veces, sin embargo mandó nuevamente emisarios para tratar de convencerlos de que depongan su actitud, con esto nos enseñó Moshé que en cuestión de peleas no se aplica la regla antes mencionada, Moshé no dejó de insistir aunque pareciera que ya la pelea era un hecho consumado. De aquí aprendemos que para evitar peleas no hay que escatimar esfuerzos ni darse por vencidos, la paz merece nuestra máxima dedicación y compromiso. SHABAT SHALOM Rabino Ilán A. Rubinstein
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