Parashat Nasó
“Entonces el Cohen ofrecerá una de las aves por expiación y la otra por holocausto, en nombre de él, por cuanto pecó al estar junto a un muerto, y santificará su cabeza ese mismo día” (Bamidvar 6:11)
La Torá nos enseña que el Nazareno que había hecho un voto debía apartarse de la uva y sus derivados, no cortarse el pelo y no entrar en contacto con cosas impuras por lo menos por treinta días. Si se llegaba a impurificar en medio del proceso debía traer estas dos ofrendas arriba mencionadas y comenzar a contar de cero los treinta días.
¿Por qué debía traer una ofrenda de expiación?, ¿Qué pecado cometió?
Contesta el Midrash (Sifrí 6:118): “Su error fue el haberse impurificado, pero Rabí Eliezer Hakapar dice: ‘Por haberse abstenido del vino lo que le provocó un sufrimiento’”.
El Rabino Efraín Salomón de Lunshits (1550-1619) en su libro Kli Yakar menciona dos objeciones a la opinión de Rabí Eliezer, 1) Si por privarse del vino debía traer la ofrenda de expiación, entonces ¿por qué lo hace cuando se impurificó y no en otro momento?, 2) Además la Torá llama al nazareno “Santo”, lo que nos muestra que no es un pecador.
Se cuenta que en los años cincuentas, en la ex Unión Soviética, un hombre que había sido exiliado a Siberia por sedición política estuvo trabajando en un molino durante veinte años. Él tenía que mover la palanca y girarla ininterrumpidamente durante diez horas por día, pero no podía ver el fruto de su labor. Antes de salir a la libertad, le pidió a su carcelero que lo llevara a ver cuanto trigo había podido moler en todo ese tiempo, sentía orgullo que por lo menos muchas personas se hubieran beneficiado de su esfuerzo casi inhumano. Cuando le permitieron ver del otro lado entró en Shock y casi pierde el juicio, lo único que había atrás era una pesada piedra que subía y bajaba en el aire sin ninguna utilidad. Veinte años había molido “aire”.
Explica el Kli Yakar: que ciertamente también Rabí Eliezer opina que luego de haber traído la ofrenda era llamado “Santo”, sin embargo si se impurificaba debía comenzar nuevamente la cuenta. Entonces retrospectivamente ocurría que los primeros días no habían sido tomados en cuenta para su proceso de Nazareno, por lo tanto es como si se hubiera privado del vino sin un motivo justificado, sin la Nezirut. Por lo tanto se le considera un pecado que se haya prohibido a sí mismo y haya sufrido sin ningún beneficio.
De aquí aprendemos que privarse de algunas cosas, cuando se hace con un buen motivo o un beneficio, no está prohibido, es más, hasta es recomendable. Pero el privarse por el sólo hecho de privarse, eso sí es un grave error, ya que estamos renegando de la bendición que D-os nos dio. |