Parashiot Behar-Bejukotai
“Si tu hermano padeciera estrechez (económica), lo acogerás… No le prestarás a interés ni te aprovecharás de su pobreza sino que temerás a tu D-os… Yo soy el Eterno tu D-os que te liberó de la tierra de Egipto para darte la tierra de Canaán” (Vaykrá 25:35-38).
En esta parashá aparece una ley no de justicia social sino de hermandad, no prestar con intereses. Sólo a un pariente cercano uno prestaría sin intereses, a un hermano, cuñado o tío. Todo el mundo, tanto los bancos como los individuos prestan su dinero esperando un rédito por ello y es comprensible que así sea, ya que el prestador tuvo que trabajar duro para conseguir ese dinero. ¿Entonces por qué la Torá nos prohíbe prestar a otro judío cobrando intereses? Además la Torá conecta a esta mitzvá con la razón de que fuimos liberados de la tierra de Egipto, ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?
Abraham le cuenta a un amigo: - Esto es una locura. Sara me pidió el mes pasado $20.000; la semana pasada $10.000 y ayer, es el colmo de los colmos, otra vez $10.000. - ¿Y para qué necesita tanto dinero? - Y yo que voy a saber ¡Nunca se los doy!
Dice el Midrash que quien reconoce la validez de esta mitzvá de no prestar cobrando intereses reconoce también la salida de Egipto, pero quien no reconoce la validez de esta mitzvá tampoco reconoce la salida de Egipto.
Explica el Ktav Sofer con un ejemplo el argumento del Midrash. Es aceptable que a una persona se opusiera a prestar el dinero que ganó con esfuerzo y sacrificio sin recibir nada a cambio. Pero si él hubiera heredado de su padre una gran suma de dinero con la condición que cuando su otro hermano necesitara plata le debería prestar inmediatamente, ya es otro cantar. Esta es una condición que toda persona inteligente aceptaría. Bueno, así funciona en el pueblo de Israel, con los hijos de D-os. Él nos sacó de Egipto por medio de milagros, nos dio dinero suficiente a través de los egipcios y el botín en el Mar Rojo y nos entregó la tierra de Israel y Él estipuló que si uno de sus hijos fuera a necesitar dinero, nosotros deberíamos inmediatamente prestarles sin cobrarle intereses. Quien insiste en cobrar intereses no reconoce la salida de Egipto, es ingrato con quien tanto bien hizo con él.
Si reconocemos de quién viene la bendición y entendemos de quién es ese dinero, si vemos en el otro judío a un hermano entonces será más fácil aceptar esta ley. |