“Y reunió Moshé a toda la congregación de los hijos de Israel y les dijo esas son las cosas que ordenó hacer el Eterno: ‘Seis días trabajarás...’” (Shemot 35:1- 2)
Estas son las últimas dos parashiot del libro de Shemot y en ellas se cierra la primera etapa de la estancia del pueblo de Israel en el desierto con la construcción e inauguración del tabernáculo. Este espacio sagrado era como un Monte de Sinaí móvil, como lo explica Najmánides en su comentario a la Torá, la idea era recrear permanentemente la experiencia de la entrega de la Torá en el Monte de Sinaí. ¿Cuál fue la condición para que se pudiera entregar la Torá?
La Torá nos recuerda ese momento diciendo: “Y acampó allí Israel frente a la montaña” (Shemot 19:2). Explica Rashí el uso del singular con respecto al pueblo, simbolizó la unión absoluta entre todos, “Como un solo hombre con un solo corazón”.
¿Cuál era la condición para que D-os posara su Divina Presencia en el Tabernáculo?
También aquí, para que este tabernáculo tenga trascendencia, era necesaria la unión del pueblo ya que D-os iba a residir allí, para todo el pueblo y no para unos pocos.
Es lo que expresa la Torá: “Y cuando el arca se posaba, decía: ‘Vuélvete, Oh Eterno, hacia las miríadas de millares de Israel’” (Bamidvar 10:36)
Explica Rashí, que D-os no reside (“cuando el arca se posaba”) en menos de “(dos) miríadas de millares”, es decir, únicamente cuando ellos están unidos.
Por lo tanto alegóricamente explican nuestros Sabios que la última parte del versículo no es una introducción a las ordenanzas que vienen después sino es la explicación de lo que hizo Moshé en la primera parte del versículo. Es decir, él reunió a toda la congregación, ¿Por qué? Porque esto es lo que ordenó hacer el Eterno. Para poder construir e inaugurar el tabernáculo era necesaria la unión del pueblo.
¡Viejo slogan que nunca pierde su actualidad!