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Parashat Bo “La permanencia de Israel en Egipto había durado cuatrocientos treinta años al cabo de los cuales, es día, salieron todas las huestes del Eterno de la tierra de Egipto” (Shemot 12:40,41) Después de un largo exilio y esclavitud en Egipto y seguido a una epopeya mítica de milagros, por fin el pueblo de Israel logra su libertad, primer paso hacia una vida con sentido. Vendría luego la entrega de la Torá en el Monte de Sinai y la entrada a la tierra prometida. La Torá nos testimonia que el 15 de Nisán, en el mes de la primavera, el pueblo de Israel salió de Egipto.
¿Acaso está fecha es mera coincidencia? ¿Acaso está atada al capricho del Faraón y su negativa de dejar salir a Israel o esta fecha tiene una razón especial?
El recluso sabía que toda la correspondencia de la prisión pasaba por la censura. Así que, cuando recibió una carta de su esposa en la que le preguntaba cuál era el mejor momento para sembrar papas en la huerta familiar, él contestó: “Por ningún motivo caves hoyos en nuestra vieja huerta. Es allá donde enterré todas mis pistolas”.
Unos días después, su esposa volvió a escribirle: “Vinieron seis investigadores a casa. Removieron hasta el último centímetro de la huerta”. A la vuelta de correo, la mujer recibió esta respuesta: “Ahora es el momento de sembrar las papas”. El Rey Shlomó en su libro “El Cantar de los Cantares”, nos explica el motivo en su alegría de la salida de Egipto: “Me contestó mi querido y me dijo: ‘Levántate, amor mío, hermosa mía y márchate. Por cuanto que ya pasó el invierno, las lluvias ya se fueron. Los retoños fueron vistos en la tierra, el momento de la siega ya llegó y la voz del palomo se escucha en la tierra. La higuera ya dio pequeños higos y las viñas están en flor, su fragancia declara que ya están listas para la libación. Levántate amor mío, hermosa mía y márchate” (2:10-13). D-os sacó al pueblo de Israel en la mejor estación del año, donde ya no llueve y las condiciones del clima son ideales. Además este es el tiempo del comienzo de la cosecha. Si no hubieran pecado en el desierto cuando Moshé mandó a los espías y éstos trajeron un mal reporte de la tierra, hubieran entrado a Israel en el verano, cuando ya los habitantes del lugar hubieran recogido su cosecha, y luego de la conquista no hubieran tenido problemas de desabastecimiento.
La prueba más contundente de esto es que la entrada a Israel, luego de cuarenta años de deambular en el desierto, se da en el día décimo del mes de Nisán, en la primavera, para garantizar al pueblo lo antes dicho. D-os no deja ningún detalle sin tomar en cuenta, para que el bien que hace sea absoluto. ¿Coincidencia o no? La independencia de Israel hace 61 años atrás también ocurrió el 5 de Yiar, 20 días después de Pésaj, la fiesta de la primavera. Quiera D-os cumplir con la premonición de los sabios para esta próxima primavera: “En Nisán fuimos redimidos y en Nisán seremos finalmente redimidos con la venida del Mashiaj” (Talmud Rosh Hashaná 11:a) SHABAT SHALOM Rabino Ilán A. Rubinstein |